Firmas de EU comprarían menos afuera

Es probable que las empresas empiecen a apelar en los tribunales para no pagar el gravamen, o bien, deducirlo.

Belén Saldívar27 de febrero de 2018

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La reforma fiscal en Estados Unidos, que entró en vigor a partir del 1 de enero de este año, complicaría las transacciones que hacen empresas estadounidenses con compañías extranjeras debido al posible pago de un gravamen extra.

Edmund Fitzgerald, integrante de la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional, explicó que con la reforma fiscal se creó el Impuesto contra la Erosión de la Base Imponible y Antiabusos (BEAT, por su sigla en inglés), el cual grava con 10% las transacciones que las compañías estadounidenses realicen con proveedores extranjeros.

“El BEAT es una medida que perjudica a la empresa extranjera en Estados Unidos, debido a que se está tomando una actitud proteccionista. Con el BEAT, las empresas estadounidenses podrían decidir no comprar servicios de proveedores extranjeros para no tener que pagar el impuesto extra”, acotó.

Indicó que ante el BEAT es probable que las empresas empiecen a apelar en los tribunales para no pagar el impuesto, o bien, poder deducir estos pagos a empresas extranjeras, por lo cual se pueden generar diversas disputas fiscales.

Anteriormente, Edson Uribe, subprocurador de la Procuraduría de la Defensa de los Contribuyentes indicó que la reforma estadounidense podría generar disputas fiscales internacionales, aunque todavía se debe esperar a ver cómo avanza la reforma y la reacción de las empresas.

El BEAT es aplicable a empresas estadounidenses que, junto con sus filiales, tengan ingresos brutos anuales en promedio, durante los últimos tres años, de al menos 500 millones de dólares y paguen servicios a personas extranjeras que representen 3% o más de todos sus gastos deducibles y beneficios fiscales.

De acuerdo con la ley, la tasa que se pagará por el BEAT es de 5% para el primer año fiscal, mientras que del 2019 al 2025 la tasa será de 10% y en el 2026 se incrementará a 12.5 por ciento.

Anteriormente, Bruselas ya había mostrado su preocupación ante el BEAT, ya que, a su parecer, podría llevar a que algunos pagos sean gravados dos veces.

SE DEBE ANALIZAR SI HAY IMPACTO AL PLAN BEPS

Por otro lado, Koen van’t Hek, socio de Impuestos Internacionales de EY, indicó que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos así como los países miembros deben analizar minuciosamente la reforma fiscal estadounidense y si ésta podría tener algún tipo de impacto sobre el Plan BEPS.

“Algunos países han expresado sus preocupaciones. Con este cambio de régimen, algunos señalan que Estados Unidos se está desviando del Plan BEPS, que pretende fortalecer los pilares del sistema fiscal internacional y hacerlo más justo. Con la reforma fiscal, incluso algunos han declarado que los estadounidenses están jugando sucio”, dijo.

En este tema, Edmund Fitzgerald acotó que, de impactar el Plan BEPS, esto podría influir en la posición de otros países respecto a sus sistemas tributarios, con lo cual algunos podrían seguir la tendencia de recortar su impuesto corporativo y ofrecer diferentes incentivos fiscales para competir con Estados Unidos.

De acuerdo con Donald Trump, presidente de Estados Unidos, con la reforma fiscal se pretende atraer mayores flujos de inversión y regresar el capital de empresas estadounidenses al país para que inviertan en éste y favorezca la economía estadounidense.

Entre los cambios que se hicieron, el que más destaca es el recorte al Impuesto sobre la Renta que pagan las empresas, que pasó de 35 a 21%, así como la aplicación de una tasa preferencial de 8% para el retorno de activos que no son dinero y 15.5% para activos en efectivo

https://www.eleconomista.com.mx/economia/Firmas-de-EU-comprarian-menos-afuera-20180227-0113.html

ICRICTEdmund Fitzgerald