"Precios de transferencia, el dolor de cabeza en la lucha contra la evasión"

INFORME DE COMISIÓN INTERNACIONAL

El enfoque más justo y eficaz sería gravar las multinacionales como empresas individuales, en lugar de dividirse en filiales.

Belén Saldívar

20 de enero de 2019, 21:19


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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha avanzado en la lucha contra la evasión fiscal, pero aún tiene un gran dolor de cabeza con el cual batallar: los precios de transferencia. Esto de acuerdo con un reporte de la Comisión Independiente para la Reforma de la Tributación Corporativa Internacional (ICRICT, por su sigla en inglés).

De acuerdo con la comisión, el Plan de Acción contra la Erosión de la Base Imponible y el Traslado de Beneficios (BEPS, por su sigla en inglés) permitió poner en marcha soluciones útiles para luchar contra los mecanismos de evasión fiscal a través de diferentes medidas, como las declaraciones país por país y el intercambio de información entre los países.

“Pero el proyecto no abordó el problema central, es decir, el propio sistema de precios de transferencia. En el contexto actual, las empresas siempre pueden trasladar sus beneficios a donde quieran para aprovechar las tasas de impuestos muy bajas o nulas que ofrecen muchas jurisdicciones”, acotó en su informe.

Los precios de transferencia son los costos a los que una empresa transfiere bienes físicos e intangibles o presta servicios a empresas asociadas. De acuerdo con la OCDE, determinan en gran parte los ingresos y gastos y, por lo tanto, las ganancias imponibles de empresas asociadas en diferentes jurisdicciones fiscales.

La importancia que dan los fiscos a esta actividad se debe a que, por las condiciones en las que se puede operar es posible que, si todos los gastos de un grupo empresarial se originan en un país que tiene una carga fiscal alta y la venta se produce en otro que no tiene imposición o que tiene una menor carga fiscal, el beneficio obtenido no estará pagando impuestos o se ingresará una cantidad menor de la que la ley exige.

“Creemos que el Plan BEPS de la OCDE ha hecho lo que ha podido, dentro de las limitaciones políticas impuestas por las grandes empresas. Por lo tanto, instamos a los gobiernos representados en dicho plan, su marco inclusivo, así como al Comité de Fiscalidad de las Naciones Unidas y a todas las instituciones multilaterales que participan en los esfuerzos para reformar el sistema fiscal internacional, para que pongan fin al sistema de precios de transferencia y consideren nuevas normas”, señaló la ICRICT.

Tributación unitaria

Para la ICRICT, el enfoque más justo y eficaz sería gravar las multinacionales como empresas individuales en lugar de dividirse en filiales.

Actualmente, lo que se hace es gravar las filiales de las empresas multinacionales que tengan en diferentes países. En cambio, una tributación unitaria debe repartir los ingresos mundiales de las multinacionales entre las diferentes jurisdicciones en donde se encuentra, basándose en factores verificables, como las ventas, los recursos utilizados, los activos fijos, etcétera, para reflejar la actividad económica real de las multinacionales en cada jurisdicción, añadió.

“Una tributación unitaria con un reparto según una fórmula preestablecida establecería un método mucho más claro, más efectivo y más justo de distribuir la base tributaria de las multinacionales. Mientras que el reparto según una fórmula preestablecida eliminará efectivamente el traslado de beneficios, los países aún podrían competir uno contra otro, bajando su tasa corporativa para alentar las inversiones o la relocalización de actividades”, afirmó.

Destacó que, de esta manera, las multinacionales perderían el interés de transferir sus beneficios, ya que sus ingresos totales se consolidarían y no podrían transferir beneficios a través de transacciones internas. De esta manera, todos los países obtendrían ingresos fiscales del grupo multinacional en proporción a las actividades que tienen lugar en cada territorio.

“Esta propuesta, combinada con un impuesto mínimo efectivo global de entre 20 y 25%, reduciría significativamente los incentivos financieros para que las multinacionales transfieran beneficios entre jurisdicciones y para que los países reduzcan sus tasas de impuestos”, acotó.

https://www.eleconomista.com.mx/economia/Precios-de-transferencia-el-dolor-de-cabeza-en-la-lucha-contra-la-evasion-20190120-0054.html

ICRICTBEPS, OECD